lunes, 1 de junio de 2009

No hay título.

Arreglando libros y demás cosas en mi biblioteca, econtré entre las fotos una de mi secundaria que fué tomada una noche sobre una edificación abadonada a las afueras de esta ciudad, la cual se conoce como "El Casino" y al cual fuimos después de ir a "La Morgue", cosas que explico a continuación.

Fué algo especial que comenzó con la simple idea de salir a fumar algo de yerba y beber un poco de ron, en aquella plaza "point" de muchas de nuestras peripecias y pendejadas. Pues ahy estábamos, 3 amigas y 4 amigos, estudiantes del 5to año de secundaria de un colegio nacional detestado por todos pero más necesitado aún. Y entre porros y porros decidimos ir a aquél lugar que hace décadas fué un hospital pero que ahora yace derrumbado por el abandono, se le conocía como "La Morgue", no es necesario explicar de donde proviene ese nombre. Sobre aquel lugar se tejen tantas historias de fantasmas, duendes productos de mil abortos y apariciones siniestras de enfermeras suicidas y personas víctimas de negligencias médicas.

Quince minutos después allí estabamos recorriendo los pasillos muy deteriorados del antes hospital, sintiendo el viento que hacía crujir las ramas de los árboles que había alrededor y que nos daba la impresión de estar encerrados entre las manos de un gigante maldito. Sentimos muchas cosas, algunos vieron sombras que a mi parecer fueron producidas por su imaginación y el temor de estar en aquel lugar como conejos agazapados ante el tmiedo de estar a merced de fantamagóricos lobos.

Entre nuestro recorrido por ahy a una de mis amigas le cayó una pequeña piedra en el zapato, ninguno de nosotros pudo haberla lanzado porque todos estabamos caminando tan pegados los unos a los otros debido al temor; no prestamos atención y dijimos para calmarnos: "Debe ser el deterioro que hace que de a pocos se caigan las paredes". Pero todas esas conjeturas para calmar nuestro miedo no sirvió de nada al momento en que otra piedra cayó y esta vez en mi espalda, el gritó que dí nos asustó tanto que corrimos y corrimos hasta estar parados en la carretera y suspirabamos como si hubieramos estado en una maratón olímpica.

Pero nuestra sed de adrenalina aún no estaba saciada, a uno cuantós metros mas allá de "la morgue" se encuentra "El Casino", se dice que en la época que una empresa petrolera inglesa laboraba en estas tierras se construyó como centro de diversión para sus más altos ejecutivos, pero luego fué tomada por la armada peruana por encontrarse en punto estratégico durante la guerra con Ecuador. Mucho cuentan que era lugar de torturas y fusilamiento, la verdad eso no lo creo, pero aún asi nos pareció bien ir y seguir sin saber que buscábamos pero con el afán de tan sólo pasar un rato inolvidable entre amigos.

La entrada nos pareció realmente tenebrosa, es una puerta ancha muy maltratada pero en la cual aún se ve pintado a sus alrededores imagenes militares, todas siluetas que daban la impresión de estar en pleno movimiento, tal véz sentía eso por los efectos de la yerba, pero aún así era tenebroso. Pasando aquella puerta llegamos a un amplio patio con una cancha de futbol y otra de frontón; pero lo que mas llamó nuestra atención fue la gran piscina con las mayólicas destrozadas pero que aún asi expresaba lo grande e imponente que había sido este lugar.

Después de pasar por la piscina, fuimos a los baños por ser la habitación mas próxima a nuestra ubicación, al llegar ahy vimos un túnel, mas que un túnel un pasillo que me hacía temblar y sentirme más claustrofóbico que nunca, pero para felicidad mía a los pocos metros llegamos a lo que parecía ser un escenario, un pequeño teatro mutilado por el tiempo en el cuál mis amigos, amigas y yo nos divertimos imitandónos los unos a los otros como un número teatral especialmente preparado para aquella ocasión.

Unos 20 minutos más tarde subimos por unas escaleras en el exterior del mencionado pequeño teatro que nos llevó directamente al techo, y desde ahy con una gran alegría y sin tensión alguna contemplé la más bella noche de toda mi vida. Un cielo con tantas estrellas como se puedan imaginar, aquel cielo que mis amigos, amigas y yo observamos hechados con porros en la mano, absorviendo el humo a grandes cantidades y a la vez sonriendo a causa de nuestra pequeña aventura sin sentido y sin gran significado alguno, pero que valió la pena para estar ahy viendo nuestras ya conocidas caras pero más aún aquél gran cielo testigo de nuestras sonrisas.

2 comentarios:

  1. Weon recuerdo fuimos por ahy un toke con el mela y el coala luego de comer un cebiche malicioso y estar como wevones reposando en eso que llamas plaza. Pero en fin, no comento para hablar mal de aquel pueblo donde vives, si no por que me fascino la estructura en abandono, y aunque ese verano no lleve la camara conmigo, este verano tengo que ir a hacer unas tomas sea como sea. Y claro, fumar unos porros cortesia tuya. (H)!

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  2. Ya te agregue.. Ü slds bro!

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