Es raro cuando uno siente la necesidad de hacer aflorar su imaginación, de sacar todo lo que está guardado en nuestras mentes pero no llega la inspiración en el momento preciso. Es una sensación contradictoria el querer explotar todo el pontecial acumulado pero sentir la cabeza vacía como si de pronto todas las ideas huyeran de nuestras manos y no quisieran ser plasmadas ni materializadas.
Bien se dice que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Cuantos seres brillantes han tenido todas las ganas de aportar, de dar, otorgar sus conocimientos y demás habilidades a la raza humana pero todas esas intenciones no se concretaron porque simplemente las ideas se esfumaron sin explicación alguna, sin motivo aparente dejando a estos grandes sabios en el silencio llevándose sus grandes ideales y pensamientos a la tumba.
Cuantos ideales se han perdido por el temor que las represalias han producido en sus creadores, porque las personas tenemos el gran defecto de castigar y reprimir a los nuevos pensadores porque creemos o nos imaginamos que una supuesta inmadurez de sus ideas nos llevarían por un camino erróneo y sin sentido, cuando en realidad estas mentes jóvenes pueden ser aquellas que nos salven de los tiempos que súbita e inevitablemente se avecinan.
Libremente digo que aborrezco a aquellas personas que no abren su mente a nuevas visiones, a nuevas concepciones de pensamiento, a aquellas personas que toda su vida ha sido gobernada por reglas y hábitos impuestos por los demás y que nunca han expresado su verdadera forma de ser, de pensar, de sentir, de analizar, de razonar, aquellas personas que nunca han estado dispuestas a aceptar nuevos ideales, que se niegan a aceptar que la vida es un constante cambio en el cual tenemos que ver todo desde diferentes ángulos.
Pues este es el momento en que las mentes jóvenes deben expresar sin miedo alguno y sin temor a las burlas, todas aquellas ideas que han ido tomando forma en nuestros cerebros atentos a todo lo que sucede a nuestro alrededor, marcando asi el camino de generaciones futuras, sin aceptar que alguien nos detenga por ser quienes somos, sin aceptar que alguien quiera callar nuestras frases, sin aceptar que alguien quiera marginar nuestros ideales. Pues es ahora cuando nos convencemos cada vez más que con convicción, sin temor y con la frente en alto el mundo puede cambiar.
martes, 9 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Vaticano, seas tu mi retrete... Amén.
Nunca había sentido tanta cólera por la religión católica como hoy día, pues el motivo es que mi madre me despertó de un profundo sueño (cosa rara en mí, pues tengo un imsomnio atroz) para encerar mi casa, única y exclusivamente porque venían los ayayeros, sobones, chupamedias, lamebolas de la iglesia a hacer rezos a mi casa. Sucede que mis hermanas menores están metidas en una de esas típicas cojudeces para que hagan la primera comunión. Me pregunto en que momento Dios dijo: "Te elijo a tí para que cortes pan y se lo des a las personas, porque esto los librará del pecado"; si las cosas fueran así tan fáciles, pues los mendigos e indigentes pecarían siempre para poder probar un bocado de pan.
Pero no, yo no creo que sea así de fácil. No creo que un tipo común y corriente de quién no sabemos absolutamente nada, sólo lo que vemos en el altar, tenga el poder para quitarnos nuestras culpas, histerias, complejos, problemas y demás cargas en la conciencia humana. De esto también tiene la responsabilidad las peronas o feligreses que con una fé ciega acuden a aquel charlatán de larga sotana que se come nuestros más sucios secretos y sin embargo no sabemos si en algún momento de su vida terminará divulgándolos como un perrito traidor.
Cosa que me parece muy ridícula de los católicos es la divinidad que le otrogan a los curas, aquellos lobos disfrazados de ovejas que atraen a la gente con sus lindos e inspiradores sermones pero en el fondo sólo buscan tener el poder, la mente y la conciencia de los demás, para sentirse los grandes mensajeros de Dios, los manipuladores de nuestro estilo de vida, a quienes aquellas viejecitas muy creyentes les dan todos sus ahorros para obras de bien.
Otra gran patanería de nuestra gran y querida Iglesia Católica, el CELIBATO. Si los curas son los grandes mensajeros de Dios, aquellos a quien Dios habla y les provee de todas las inspiraciones para conducir su rebaño, porque son los únicos cojudos que se privan de la vida sexual, de eso tan placentero que Dios nos dió y estoy seguro que a Dios no le molestaría ver a toda la gente fornicando, obviamente de manera responsable y monogámicamente. A decir verdad los curas, obispos y etcétera personajes de la farándula divina no son tan cojudos, pués muchos de ellos tienen hijos y esposas, cosa que admiro y respeto mucho y que me hace detestarlos menos que a sus congéneres que se golpean el pecho diciendo "Yo soy célibe para servir a Dios", si Dios quisiera que le sirvan y no tengan relaciones coitales, pués simplemente en la Biblia existiría algun pasaje dicíendo algo parecido a : "Corténle el miembro viril a todos los líderes de mi rebaño". Pero no dice eso, entonces porque tienen que escandalizarse tanto con el hecho de que los otros curas y demás agregados a su organización quieran fornicar, follar, tirar, joder, cachar, acostarse, hacer el amor, libremente sin afectar a los demás.
Pero un punto aparte es cuando nos enteramos de que ahy curas maricones, pendejos, sádicos, pedófilos y con demás transtornos, que atacan a indefensos niños, que abusan de ellos y se sienten inmunes a la justicia sólo por ser "sirvientes de Dios". ¿No que los curas eran célibes? ¿Dios les dijo que deberían intentar tirarse a todos los niños posibles?, pues aquellos que más se golpean el pecho y se rasgan las vestiduras proclamándose enviados de Dios, a mi parecer son los más hipócritas, los que tras esa imagen pacífica y muchas veces alentadora ante muchas personas, esconden un personalidad que merece ser del mismo Lúcifer.
Me gustaría seguir criticando pero ya me cansé de escribir, otra vez está volviendo a mi el sueño perdido hace una hora, y sé que en ciertos párrafos de este escrito estoy siendo algo cruel, rídiculo e incongruente, pero no me importa... necesitaba desfogar mi cólera hacia esta Iglesia llena de mentiras y demás tonterías por ser causante indirecto de mi pérdida de un grato momento de reposo.
Y por cierto, YO SÍ CREO EN DIOS!
y se que Él cumplirá mi sueño de encajar un gran paquete de estiércol en las "santas" cabezas de la corporación religiosa mas grande de la historia.
Amén.
Pero no, yo no creo que sea así de fácil. No creo que un tipo común y corriente de quién no sabemos absolutamente nada, sólo lo que vemos en el altar, tenga el poder para quitarnos nuestras culpas, histerias, complejos, problemas y demás cargas en la conciencia humana. De esto también tiene la responsabilidad las peronas o feligreses que con una fé ciega acuden a aquel charlatán de larga sotana que se come nuestros más sucios secretos y sin embargo no sabemos si en algún momento de su vida terminará divulgándolos como un perrito traidor.
Cosa que me parece muy ridícula de los católicos es la divinidad que le otrogan a los curas, aquellos lobos disfrazados de ovejas que atraen a la gente con sus lindos e inspiradores sermones pero en el fondo sólo buscan tener el poder, la mente y la conciencia de los demás, para sentirse los grandes mensajeros de Dios, los manipuladores de nuestro estilo de vida, a quienes aquellas viejecitas muy creyentes les dan todos sus ahorros para obras de bien.
Otra gran patanería de nuestra gran y querida Iglesia Católica, el CELIBATO. Si los curas son los grandes mensajeros de Dios, aquellos a quien Dios habla y les provee de todas las inspiraciones para conducir su rebaño, porque son los únicos cojudos que se privan de la vida sexual, de eso tan placentero que Dios nos dió y estoy seguro que a Dios no le molestaría ver a toda la gente fornicando, obviamente de manera responsable y monogámicamente. A decir verdad los curas, obispos y etcétera personajes de la farándula divina no son tan cojudos, pués muchos de ellos tienen hijos y esposas, cosa que admiro y respeto mucho y que me hace detestarlos menos que a sus congéneres que se golpean el pecho diciendo "Yo soy célibe para servir a Dios", si Dios quisiera que le sirvan y no tengan relaciones coitales, pués simplemente en la Biblia existiría algun pasaje dicíendo algo parecido a : "Corténle el miembro viril a todos los líderes de mi rebaño". Pero no dice eso, entonces porque tienen que escandalizarse tanto con el hecho de que los otros curas y demás agregados a su organización quieran fornicar, follar, tirar, joder, cachar, acostarse, hacer el amor, libremente sin afectar a los demás.
Pero un punto aparte es cuando nos enteramos de que ahy curas maricones, pendejos, sádicos, pedófilos y con demás transtornos, que atacan a indefensos niños, que abusan de ellos y se sienten inmunes a la justicia sólo por ser "sirvientes de Dios". ¿No que los curas eran célibes? ¿Dios les dijo que deberían intentar tirarse a todos los niños posibles?, pues aquellos que más se golpean el pecho y se rasgan las vestiduras proclamándose enviados de Dios, a mi parecer son los más hipócritas, los que tras esa imagen pacífica y muchas veces alentadora ante muchas personas, esconden un personalidad que merece ser del mismo Lúcifer.
Me gustaría seguir criticando pero ya me cansé de escribir, otra vez está volviendo a mi el sueño perdido hace una hora, y sé que en ciertos párrafos de este escrito estoy siendo algo cruel, rídiculo e incongruente, pero no me importa... necesitaba desfogar mi cólera hacia esta Iglesia llena de mentiras y demás tonterías por ser causante indirecto de mi pérdida de un grato momento de reposo.
Y por cierto, YO SÍ CREO EN DIOS!
y se que Él cumplirá mi sueño de encajar un gran paquete de estiércol en las "santas" cabezas de la corporación religiosa mas grande de la historia.
Amén.
lunes, 1 de junio de 2009
No hay título.
Arreglando libros y demás cosas en mi biblioteca, econtré entre las fotos una de mi secundaria que fué tomada una noche sobre una edificación abadonada a las afueras de esta ciudad, la cual se conoce como "El Casino" y al cual fuimos después de ir a "La Morgue", cosas que explico a continuación.
Fué algo especial que comenzó con la simple idea de salir a fumar algo de yerba y beber un poco de ron, en aquella plaza "point" de muchas de nuestras peripecias y pendejadas. Pues ahy estábamos, 3 amigas y 4 amigos, estudiantes del 5to año de secundaria de un colegio nacional detestado por todos pero más necesitado aún. Y entre porros y porros decidimos ir a aquél lugar que hace décadas fué un hospital pero que ahora yace derrumbado por el abandono, se le conocía como "La Morgue", no es necesario explicar de donde proviene ese nombre. Sobre aquel lugar se tejen tantas historias de fantasmas, duendes productos de mil abortos y apariciones siniestras de enfermeras suicidas y personas víctimas de negligencias médicas.
Quince minutos después allí estabamos recorriendo los pasillos muy deteriorados del antes hospital, sintiendo el viento que hacía crujir las ramas de los árboles que había alrededor y que nos daba la impresión de estar encerrados entre las manos de un gigante maldito. Sentimos muchas cosas, algunos vieron sombras que a mi parecer fueron producidas por su imaginación y el temor de estar en aquel lugar como conejos agazapados ante el tmiedo de estar a merced de fantamagóricos lobos.
Entre nuestro recorrido por ahy a una de mis amigas le cayó una pequeña piedra en el zapato, ninguno de nosotros pudo haberla lanzado porque todos estabamos caminando tan pegados los unos a los otros debido al temor; no prestamos atención y dijimos para calmarnos: "Debe ser el deterioro que hace que de a pocos se caigan las paredes". Pero todas esas conjeturas para calmar nuestro miedo no sirvió de nada al momento en que otra piedra cayó y esta vez en mi espalda, el gritó que dí nos asustó tanto que corrimos y corrimos hasta estar parados en la carretera y suspirabamos como si hubieramos estado en una maratón olímpica.
Pero nuestra sed de adrenalina aún no estaba saciada, a uno cuantós metros mas allá de "la morgue" se encuentra "El Casino", se dice que en la época que una empresa petrolera inglesa laboraba en estas tierras se construyó como centro de diversión para sus más altos ejecutivos, pero luego fué tomada por la armada peruana por encontrarse en punto estratégico durante la guerra con Ecuador. Mucho cuentan que era lugar de torturas y fusilamiento, la verdad eso no lo creo, pero aún asi nos pareció bien ir y seguir sin saber que buscábamos pero con el afán de tan sólo pasar un rato inolvidable entre amigos.
La entrada nos pareció realmente tenebrosa, es una puerta ancha muy maltratada pero en la cual aún se ve pintado a sus alrededores imagenes militares, todas siluetas que daban la impresión de estar en pleno movimiento, tal véz sentía eso por los efectos de la yerba, pero aún así era tenebroso. Pasando aquella puerta llegamos a un amplio patio con una cancha de futbol y otra de frontón; pero lo que mas llamó nuestra atención fue la gran piscina con las mayólicas destrozadas pero que aún asi expresaba lo grande e imponente que había sido este lugar.
Después de pasar por la piscina, fuimos a los baños por ser la habitación mas próxima a nuestra ubicación, al llegar ahy vimos un túnel, mas que un túnel un pasillo que me hacía temblar y sentirme más claustrofóbico que nunca, pero para felicidad mía a los pocos metros llegamos a lo que parecía ser un escenario, un pequeño teatro mutilado por el tiempo en el cuál mis amigos, amigas y yo nos divertimos imitandónos los unos a los otros como un número teatral especialmente preparado para aquella ocasión.
Unos 20 minutos más tarde subimos por unas escaleras en el exterior del mencionado pequeño teatro que nos llevó directamente al techo, y desde ahy con una gran alegría y sin tensión alguna contemplé la más bella noche de toda mi vida. Un cielo con tantas estrellas como se puedan imaginar, aquel cielo que mis amigos, amigas y yo observamos hechados con porros en la mano, absorviendo el humo a grandes cantidades y a la vez sonriendo a causa de nuestra pequeña aventura sin sentido y sin gran significado alguno, pero que valió la pena para estar ahy viendo nuestras ya conocidas caras pero más aún aquél gran cielo testigo de nuestras sonrisas.
Fué algo especial que comenzó con la simple idea de salir a fumar algo de yerba y beber un poco de ron, en aquella plaza "point" de muchas de nuestras peripecias y pendejadas. Pues ahy estábamos, 3 amigas y 4 amigos, estudiantes del 5to año de secundaria de un colegio nacional detestado por todos pero más necesitado aún. Y entre porros y porros decidimos ir a aquél lugar que hace décadas fué un hospital pero que ahora yace derrumbado por el abandono, se le conocía como "La Morgue", no es necesario explicar de donde proviene ese nombre. Sobre aquel lugar se tejen tantas historias de fantasmas, duendes productos de mil abortos y apariciones siniestras de enfermeras suicidas y personas víctimas de negligencias médicas.
Quince minutos después allí estabamos recorriendo los pasillos muy deteriorados del antes hospital, sintiendo el viento que hacía crujir las ramas de los árboles que había alrededor y que nos daba la impresión de estar encerrados entre las manos de un gigante maldito. Sentimos muchas cosas, algunos vieron sombras que a mi parecer fueron producidas por su imaginación y el temor de estar en aquel lugar como conejos agazapados ante el tmiedo de estar a merced de fantamagóricos lobos.
Entre nuestro recorrido por ahy a una de mis amigas le cayó una pequeña piedra en el zapato, ninguno de nosotros pudo haberla lanzado porque todos estabamos caminando tan pegados los unos a los otros debido al temor; no prestamos atención y dijimos para calmarnos: "Debe ser el deterioro que hace que de a pocos se caigan las paredes". Pero todas esas conjeturas para calmar nuestro miedo no sirvió de nada al momento en que otra piedra cayó y esta vez en mi espalda, el gritó que dí nos asustó tanto que corrimos y corrimos hasta estar parados en la carretera y suspirabamos como si hubieramos estado en una maratón olímpica.
Pero nuestra sed de adrenalina aún no estaba saciada, a uno cuantós metros mas allá de "la morgue" se encuentra "El Casino", se dice que en la época que una empresa petrolera inglesa laboraba en estas tierras se construyó como centro de diversión para sus más altos ejecutivos, pero luego fué tomada por la armada peruana por encontrarse en punto estratégico durante la guerra con Ecuador. Mucho cuentan que era lugar de torturas y fusilamiento, la verdad eso no lo creo, pero aún asi nos pareció bien ir y seguir sin saber que buscábamos pero con el afán de tan sólo pasar un rato inolvidable entre amigos.
La entrada nos pareció realmente tenebrosa, es una puerta ancha muy maltratada pero en la cual aún se ve pintado a sus alrededores imagenes militares, todas siluetas que daban la impresión de estar en pleno movimiento, tal véz sentía eso por los efectos de la yerba, pero aún así era tenebroso. Pasando aquella puerta llegamos a un amplio patio con una cancha de futbol y otra de frontón; pero lo que mas llamó nuestra atención fue la gran piscina con las mayólicas destrozadas pero que aún asi expresaba lo grande e imponente que había sido este lugar.
Después de pasar por la piscina, fuimos a los baños por ser la habitación mas próxima a nuestra ubicación, al llegar ahy vimos un túnel, mas que un túnel un pasillo que me hacía temblar y sentirme más claustrofóbico que nunca, pero para felicidad mía a los pocos metros llegamos a lo que parecía ser un escenario, un pequeño teatro mutilado por el tiempo en el cuál mis amigos, amigas y yo nos divertimos imitandónos los unos a los otros como un número teatral especialmente preparado para aquella ocasión.
Unos 20 minutos más tarde subimos por unas escaleras en el exterior del mencionado pequeño teatro que nos llevó directamente al techo, y desde ahy con una gran alegría y sin tensión alguna contemplé la más bella noche de toda mi vida. Un cielo con tantas estrellas como se puedan imaginar, aquel cielo que mis amigos, amigas y yo observamos hechados con porros en la mano, absorviendo el humo a grandes cantidades y a la vez sonriendo a causa de nuestra pequeña aventura sin sentido y sin gran significado alguno, pero que valió la pena para estar ahy viendo nuestras ya conocidas caras pero más aún aquél gran cielo testigo de nuestras sonrisas.
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