yo viéndola por primera vez arrecostada en las barras del segundo piso de aquel centro comercial, para luego burlarnos juntos del hecho que yo andaba en jeans y sandalias por las tiendas, a vista y paciencia de los demás y de reconocer que psicología no era la carrera que yo debería estudiar.
Ella amiga de la chica que le gustaba a mi amigo indeseable... y yo amigo de mi amigo indeseable sólo por acercarme más a ella.
Yo un egoísta, vanidoso y engreído. Ella que con una mirada o alguna de sus típicas y tan impredecibles pero simpáticas muecas pudo hacer que un corazón lleno de gloria vana e inútil desazón se vuelva sumiso a sus ojos tan llenos de calidez que programaban mis sentidos al punto de creer que ella era el mundo o de ella era el mundo en el cuál yo vivía.
Ella estudiosa y aplicada. Yo un ocioso desinteresado a los estudios que memorizaba sus horarios de clases para saber el momento preciso en el cual poder ver su rostro una vez más. Ella saliendo de clase a las 7:00 p.m. , yo saliendo de mi depa a las 7:00 p.m. para poder mirarla todo el tiempo posible, para poder escucharla todo lo permitido y poder estar cerca a ella todo lo que ella quisiera.
Yo azul como ella me bautizó, ella amarilla y algunas veces rosada.
Yo que era feliz de verla sonreir cada vez que la visitaba y modelaba mis ajustados pantalones. Ella que sonreía cada vez que yo modelaba con gusto para verla sonreír, y para que suelte alguna de sus tan lindas muecas que movían hasta lo más profundo del alma.
Yo azul, quiero ser azul, porque ella dijo que soy azul... quiero ser un azul que mire sus ojos , que se ría con sus muecas o con aquel tono de su celular con un sonido muy gracios que hasta a mí me hacía bailar.
Ella y sus relucientes dientes que me hacían olvidar hasta de la mas profunda pena, ella y sus brazos que abrigaban mis deseos de ser sumiso a su voluntad, ella y sus palabras, y sus frases aquellas que alejaban las cóleras y los malos momentos de mi mente para sólo existir para ella y por ella.
Yo y ella, nuestra complicidad, nuestras risas, nuestras bromas, nuestras canciones, nuestros disgustos, nuestros abrazos, nuestras visitas, nuestras tristezas, nuestras caminatas en círculo, nuestra única visita al cine con una película que nos aburrió pero a la cual no preste atención sólo por fijarme en ella, nuestros amigos en común que son sólo dos, nuestros colores, nuestras conversaciones, nuestro era todo, pero más era yo de ella.
Ella rosada, algunas veces amarilla.... y yo azul.
